No estoy segura si lo primero que se le viene a la cabeza a algún peruano cuando se menciona a la ciudad de Tacna, sea su sobrenombre conocido, populacho y marketeado de "Ciudad Heróica" o sea aquel nombre con el que se le conoce en el mercado negro (que todos sabemos pero que no repetimos en voz alta, pues el patriotismo no se mezcla nunca con la presunción delictiva): "Tacna, capital del contrabando".
Tacna, ese pedacito de tierra que luchó por décadas para su retorno al Perú después de la Guerra del Pacífico, celebra hoy 28 los 80 años de victoria de aquella lucha. Las sonrisas, la alegría y el "soy más peruano porque soy tacneño" fueron opacados hace nueve días por motivos equivalentes a US$30 mil. Y es que, como reporta Perú21, el 19 de agosto un operativo policial se incautó:
58 televisores, 26 reproductores de DVD, 14 órganos musicales, 60 termos, juguetes de diferentes marcas, 29 bicicletas; entre otros enseres, cuyos propietarios no contaban con la documentación legal que ampare su libre tránsito por el país.
Mercadería incautada
No es la primera vez que se realiza un operativo en el que se incauta mercancía, se valoriza en miles de dólares, ni que se habla de estadísiticas y cosas por el estilo. Hoy es una vez más de aquellas veces, lo que demuestra que el problema de fondo nunca se solucionará a punta de operativos.
A pesar de algunos intentos de formalización, parece que es cierto el adagio antropológico que dice "la economía informal termina sosteniendo a la formal". Si no, cómo explicamos que nuestra ciudad heróica sea mundialmente conocida como capital del, tal vez no menos heróico, contrabando. Para muestra un reportaje realizado por Carlos Noriega, para Página12, que comienza diciendo nada menos que:
La zona franca convive con el contrabando. Esta ciudad, ubicada en el extremo sur del Perú, en la frontera con Chile y a unos 1300 kilómetros de Lima, está considerada como un santuario de contrabandistas. Desde Tacna se abastecen los vendedores de todo tipo de productos de contrabando, que ofrecen su mercadería a la vista de todos en las principales ciudades del país. La zona franca y el contrabando tolerado son, desde hace muchos años, los motores de la economía de Tacna, ciudad enclavada en un estrecho valle en medio del desierto, entre el Pacífico y los Andes, a 552 metros sobre el nivel del mar.
A Noriega no le falta razón, el que nuestro límite con Chile sea zona franca es un importante motivo del éxito del contrabando tacneño ¿por qué? por las múltiples exoneraciones tributarias que se establecen en las zonas francas.
En Tacna los discos, los artefactos, los vehículos, tienen los precios más codiciados del mercado. Y ciertamente no es difícil pasar los controles, si hablamos de contrabando para uso personal. El heróico pueblo tacneño resiste a matar el contrabando, casi tan heróicamente como luchó por retornar a la patria, como lo hicieron en el 2007 cuando lucharon contra ordenanzas del TC, incluso, por formalizar -valgan verdades- el contrabando de ropa usada bajo la figura de defender la ingreso, circulación y comercialización de ropa usada. Asunto que, por cierto, quedó flotando en el aire, al igual que el contrabando.
La zona franca, tanto en Perú como en Chile, tiene vida y milagros propios. Vida que muchos viven a diario, y vida (o precios) que muchos envidian a diario. Quien diga que no, que tire la primera piedra (o haga el primer comentario, lo que suceda primero).
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